El arte de la tapicería

Tapicería es una de las artesanías más antiguas de Asia Central. Este arte fue conocido desde la antigüedad, la prueba de convicción de ello fue el hallazgo arqueológico en la República de Altai donde durante las excavaciones encontraron  una alfombra de lana, s. V-VI a.C. Los tapices de la región central-asiática se distinguen por sus ornamentos originales y con el uso de la paleta rica de los colores.

La tapicería ocupa un lugar digno en la vida cotidiana de la población local, es difícil imaginarse la casa uzbeka sin tapices. La razón de esto es el clima y las costumbres de la región. Con ellos adornan la casa, regalan, y entregan de generación a generación. Las alfombras crean un ambiente cálido con el confort en la casa, y los elementos de la decoración por las creencias locales protegen del mal. Básicamente alfombras tienden tejido de lana, algodón, y muy raras veces de hilos de seda.

Uno de los tipos más antiguos de la tapicería es Koshma (el tapiz de fieltro). Con los tapices de fieltro los nómadas protegían sus yurtas contra el frio (la carcasa de la vivienda portátil). Habitualmente el fieltro se teñía en los colores blanco, gris y marrón oscuro.

Las alfombras modernas uzbecas son reconocidas por sus sorprendentes motivos florales y geométricos y calidad.

En los tiempos remotos las alfombras de Uzbekistán eran más codiciadas a lo largo de la Ruta de la Seda.

Dependiendo de la región distinguen por el color y la ornamentación. En las alfombras de Samarcanda predominan los colores negros, rojos y azules. Las alfombras de Bukhara se distinguen por su paleta colorida y rica ornamentación con elementos zoomorfos. Las alfombras de color roja y azul son comunes en el Valle de Fergana, y alfombras con ornamento vegetativo, se puede ver en Khiva.

La atención especial merecen las alfombras de seda. Su producción requiere la paciencia y la habilidad de los maestros. Las alfombras de seda de alta calidad pueden tener hasta 1000000 de nudos por metro cuadrado, y la creación de las alfombras bilaterales a veces se tarda hasta dos años de trabajo minucioso.

La escuela uzbeka de tapicería utiliza principalmente tintes naturales tales como: la piel de la nuez, índigo, la piel de granada, el pellejo de cebolla. Y el rey de los tintes naturales es el azafrán, que durante muchos siglos era llevado de Irán. Debido a los tintes naturales, los colores de las alfombras siguen siendo muy buenos, incluso después de muchos años.

Los maestros uzbekos siguen creando no sólo las alfombras en la tecnología antigua, sino también están aprendiendo nuevos métodos de teñido y tejido de las alfombras.

La alfombra oriental se puede comparar con un buen vino - cuanto más antiguo, tanto mayor es su valor para los conocedores.